Dirigir
y fortalecer la Educación Básica de 10 años, con la universalización
del primero, octavo, noveno y décimos años de educación básica con
equidad, calidad, calidez y cobertura, sobre la base de una propuesta
pedagógica que responda a las necesidades de la sociedad del
conocimiento e información en base a estándares nacionales e
internacionales de calidad, potenciando el desarrollo de competencias
generales, básicas y específicas en los estudiantes que permitan el
desenvolvimiento exitoso en su entrono. Misión de la escuela primaria
Ofrecer
un servicio educativo que asegure a los alumnos una educación
suficiente y de calidad que contribuya como factor estratégico de
justicia social, que los forme como sujetos competentes en donde se
favorezca el desarrollo de sus habilidades para acceder a mejores
condiciones de vida, aprendan a vivir en forma solidaria y democrática y
sean capaces de transformar su entorno.
Visión
Consolidar
a la educación primaria como eje fundamental de la educación básica
hasta alcanzar niveles de excelencia, conjuntando con responsabilidad
los esfuerzos de autoridades y sociedad para brindar un servicio
eficiente y eficaz que satisfaga plenamente las necesidades y
expectativas de los educandos, logrando su desarrollo armónico e
integral.
OBJETIVOS:
Asegurar que los niños y niñas:
Adquieran
y desarrollen las habilidades intelectuales que les permitan aprender
permanentemente y con independencia, así como actuar con eficacia e
iniciativa en las cuestiones prácticas de la vida cotidiana. Adquieran
los conocimientos fundamentales para comprender los fenómenos
naturales, en particular los que se relacionan con la preservación de la
salud, con la protección del ambiente y el uso racional de los recursos
naturales, así como aquellos que proporcionan una visión organizada de
la historia y la geografía de México. Se formen éticamente mediante
el conocimiento de sus derechos, deberes y la práctica de valores en su
vida personal, en sus relaciones con los demás. Desarrollen actitudes propicias para el aprecio y disfrute de las artes, así como del ejercicio físico y deportivo.
La educación primaria (también conocida como educación básica, enseñanza básica, enseñanza elemental, estudios básicos o estudios primarios) es la que asegura la correcta alfabetización, es decir, que enseña a leer, escribir, cálculo básico y algunos de los conceptos culturales
considerados imprescindibles. Su finalidad es proporcionar a todos los
alumnos una formación común que haga posible el desarrollo de las
capacidades individuales motrices, de equilibrio personal; de relación y
de actuación social con la adquisición de los elementos básicos
culturales; los aprendizajes relativos mencionados anteriormente.
La educación primaria, también conocida como la educación elemental,
es la primera de seis años establecidos y estructurados de la educación
que se produce a partir de la edad de entre cinco y seis años hasta
aproximadamente los 12 años de edad. La mayoría de los países exigen que
los niños reciban educación primaria y en muchos, es aceptable para los
padres disponer de la base del plan de estudios aprobado.
Es el primer paso para la educación secundaria y superior. En la mayoría de países constituye un estadio obligatorio y se imparte en escuelas o colegios.
Esto exige que el niño se apropie del código escrito, como
posibilidad de significación y construcción del sentido, y no sólo como
decodificación fonética.1
De aquí se desprende la importancia de la estimulación en forma oral,
ya que los niños escribirán de acuerdo a lo que escuchan y hablan,
enriquecer los contextos es importante para que los niños sean
estimulados desde edades tempranas.
Llegar a analizar de forma detallada y precisa
cuales son los orígenes y la historia de la
educación y de la pedagogía, y cual es la
relación que los une a lo largo del tiempo hasta la
actualidad.
Con la realización de este trabajo trataremos
de comprender cuales son los datos y
situaciones de la historia que han permitido que exista en la
actualidad una educación y una pedagogía
establecida como ciencia.
Para nosotras es relevante el estudio de estos
acontecimientos, debido a que están estrechamente
vinculados con nuestra carrera y de esta manera podremos
comprender el presente en el que vivimos, analizando y
estudiando nuestro pasado y origen.
Con la realización de este trabajo se nos
presentan las siguientes interrogantes: ¿Cuál
es el origen de la educación?, ¿Cuál es
el origen de la pedagogía?, ¿Cuál es la
relación existente entre ambos orígenes e
historia?, ¿Cómo se ha transformado y
evolucionado la pedagogía y la educación hasta
la actualidad?
HISTORIA DE LA EDUCACIÓN
La educación está tan difundida que no
falta en ninguna sociedad ni en
ningún momento de la historia. En toda sociedad por
primitiva que sea, encontramos que el hombre se
educa.
Los pueblos primitivos carecían de maestros, de
escuelas y de doctrinas pedagógicas, sin embargo, educaban
al hombre,
envolviéndolo y presionándolo con la total de las
acciones y
reacciones de su rudimentaria vida social. En ellos, aunque nadie
tuviera idea del esfuerzo educativo que, espontáneamente,
la sociedad realizaba en cada momento, la educación
existía como hecho. En cualquiera de las sociedades
civilizadas contemporáneas encontramos educadores,
instituciones
educativas y teorías
pedagógicas; es decir, hallamos una acción
planeada, consciente, sistemática. La importancia
fundamental que la historia de la
educación tiene para cualquier educador es que permite
el
conocimiento del pasado educativo de la humanidad.
El hecho educativo no lo presenta la historia como un
hecho aislado, se estudia vinculándolo con las diversas
orientaciones filosóficas, religiosas, sociales y políticas
que sobre el han influido. Al verlo así, como un conjunto
de circunstancias que lo han engendrado, permite apreciar en que
medida la educación ha sido un factor en la historia y en
que medida una cultura es
fuerza
determinante de una educación.
Los sistemas de
educación más antiguos conocidos tenían
dos características comunes, enseñaban
religión
y mantenían las tradiciones de los pueblos. En el
antiguo Egipto, las
escuelas del templo enseñaban no sólo
religión, sino también los principios de
la escritura,
ciencias,
matemáticas y arquitectura.
De forma semejante, en la India la
mayor parte de la educación estaba en las manos de los
sacerdotes. La India fue la
fuente del budismo,
doctrina que se enseñaba en las instituciones a los escolares chinos, y que se
extendió por los países del Lejano Oriente. La
educación en l a antigua China se
centraba en la filosofía, la poesía y la religión, de acuerdo
con las enseñanzas de Confucio, Lao-tse y otros filósofos. El sistema chino
de un examen civil, iniciado en ese país hace más
de 2.000 años, se ha mantenido hasta el presente siglo,
pues, en teoría, permite la selección de los mejores estudiantes para
los puestos importantes del gobierno.
Los métodos
de entrenamiento
físico que predominaron en Persia y fueron ensalzados
por varios escritores griegos, llegaron a convertirse en el
modelo de
los sistemas de educación de la antigua Grecia, que
valoraban tanto la gimnasia como
las matemáticas y la música.
La Biblia y el Talmud son las fuentes
básicas de la educación entre los judíos
antiguos. Se les enseñaba a los judíos
conocimientos profesionales específicos, natación
y una lengua
extranjera. En la actualidad la religión sienta las
bases educativas en la casa, la sinagoga y la escuela. La
Torá sigue siendo la base de la educación
judía.
Tradiciones básicas del mundo
occidental:
Los sistemas de educación en los países
occidentales se basaban en la tradición religiosa de los
judíos y del cristianismo. Una segunda tradición
derivaba de la educación de la antigua Grecia,
donde Sócrates, Platón,
Aristóteles e Isócrates fueron los
pensadores que influyeron en su concepción educativa. El
objetivo
griego era preparar a los jóvenes intelectualmente
para
asumir posiciones de liderazgo en
las tares del Estado y la
sociedad. En los siglos posteriores, los conceptos griegos
sirvieron para el desarrollo
de las artes, la enseñanza de todas las ramas de la
filosofía, el cultivo de la estética ideal y la promoción del entrenamiento
gimnástico.
La educación romana, después de un
período inicial en el que se siguieron las viejas
tradiciones religiosas y culturales, se decantó por el
uso de profesores griegos para la juventud,
tanto en Roma como en
Atenas.
La educación romana transmitió al mundo
occidental el estudio de la lengua
latina, la literatura
clásica, la ingeniería, el derecho, la
administración y la
organización del gobierno.
Muchas escuelas monásticas así como municipales y
catedráticas se fundaron durante los primeros siglos de
la influencia cristiana.
La edad
media:
En el occidente europeo, durante el siglo IX
ocurrieron dos hechos importantes en el ámbito
educativo. Carlomagno, reconociendo el valor de la
educación, trajo de York (Inglaterra) a
clérigos y educadores para desarrollar una escuela en
el palacio. El Rey Alfredo promovió instituciones
educativas en Inglaterra que
eran controladas por monasterios. Irlanda tuvo centros de
aprendizajes desde que muchos monjes fueron enviados a
enseñar a países del continente. Entre el siglo
VII y el XI la presencia de los musulmanes en la
península Ibérica hizo de Córdoba, un
destacado centro para el estudio de la filosofía, la
cultura
clásica, las ciencias y
las matemáticas.
Persia y Arabia desde el siglo VI al IX tuvieron
instituciones de investigación y para el estudio de las
ciencias y el lenguaje.
Durante la edad media
las ideas del escolasticismo se impusieron en el ámbito
educativo de Europa
occidental. El escolasticismo utilizaba la lógica para reconciliar la
teología cristiana con los conceptos filosóficos
de Aristóteles.
Para este tiempo se abrieron varias universidades en
Italia,
España y otros países, con
estudiantes que viajaban libremente de una institución a
otra. Las universidades del norte como las de París,
Oxford y Cambridge, eran administradas por los profesores:
mientras que las del sur, como la de Italia y
Alcalá de España,
lo eran por los estudiantes. La educación medieval
también desarrollo
la forma de aprendizaje a
través del trabajo o servicio
propio. Sin embargo, la educación era un privilegio de
las clases superiores y la mayor parte de los miembros de las
clases bajas no tenían acceso a la misma.
En el desarrollo de la educación
superior durante la edad media los musulmanes y los
judíos desempeñaron un papel
crucial, pues no sólo promovieron la educación
dentro de sus propias comunidades, sino que intervinieron
también como intermediarios del pensamiento
y la ciencia
de la antigua Grecia a los estudiosos europeos.
El renacimiento
fue un periodo en el que el estudio de las matemáticas y
los clásicos llegó a extenderse, como
consecuencia del interés
por la cultura clásica griega y romana que
aumentó con el descubrimiento de manuscritos guardados
en los monasterios. Muchos profesores de la lengua y literatura
griega emigraron desde Constantinopla en Italia.
El espíritu de la educación durante
el Renacimiento
está muy bien ejemplificado en las escuelas establecidas
en Mantua (1.925), donde se introdujeron temas como las
ciencias, la historia, la geografía, la música y
la formación física. El éxito
de estas iniciativas influyó en el trabajo
de otros educadores y sirvió como modelo para
los educadores durante más de 400
años.
Durante este período se dio una gran
importancia a la cultura clásica griega y romana
enseñada en las escuelas de gramática latina, que, originadas en la
Edad Media, llegaron a ser el modelo de la enseñanza secundaria en Europa hasta
el inicio del siglo XX. De esta época datan las primeras
universidades americanas fundadas en Santo Domingo (1.538), en
México y Lima (1.551).
La influencia del protestantismo:
Las iglesias protestantes surgidas de la Reforma
promovida por Martín Lucero en el inicio del siglo XVI
establecieron escuelas en las que se enseñaba a leer,
escribir, nociones básicas de aritmética, el
catecismo en un grado elemental y cultura clásica,
hebreo, matemáticas y ciencias, en lo que
podríamos denominar enseñanza
secundaria.
La moderna práctica del control de
la educación por parte del gobierno fue diseñada
por Lucero, Calvino y otros líderes religiosos y
educadores de la Reforma.
Los católicos siguieron las ideas educativas
del renacimiento en las escuelas que ya dirigían o que
promocionaron como respuesta a la creciente influencia del
protestantismo, dentro del espíritu de la
Contrarreforma.
Los jesuitas, como se conoce a los miembros de la
congregación, promovieron un sistema de
escuelas que ha tenido un papel
preponderante en el desarrollo de l a educación
católica en muchos países desde el siglo
XVI.
Desarrollo de la ciencia
en el siglo XVII:
El siglo XVII fue un período de rápido
progreso de muchas ciencias y de creación de
instituciones que apoyaban el desarrollo del conocimiento
científico. La creación de estas y otras
organizaciones
facilitó el intercambio de ideas y de información científica y cultural
entre los estudiosos de los diferentes países de Europa.
Nuevos temas científicos se incorporaron en los estudios
de las universidades y de las escuelas secundarias.
Tal vez, el más destacado educador del siglo
XVII fuera Jan Komensky, obispo protestante de Moravia,
más conocido por el nombre latino de Comenio. Su labor
en el campo de la educación motivó que recibiera
invitaciones para enseñar por toda Europa. Su objetivo
educativo podría resumirse en "enseñar a
través de todas las cosas a todos los hombres", postura
que se conoce como pansofía.
El siglo XVIII:
Durante el siglo XVIII se estableció el sistema
escolar en Pursia; en Rusia empezó la educación
formal. Durante el mismo período se introdujo el
método monitorial de enseñanza,
por el que cientos de personas podían aprender con un
profesor y la ayuda de alumnos monitores o
asistentes. Los dos planes abrieron la posibilidad de la
educación de masas.
El teórico educativo más relevante del
siglo XVIII fue Jean-Jaques Rousseau. Su
influencia fue considerable tanto en Europa como en otros
continentes. Entre sus propuestas concretas estaba la de
enseñar a leer a una edad posterior y el estudio de la
naturaleza y
de la sociedad por observación directa. Sus propuestas
radicales sólo eran aplicables a los niños, las niñas debían
recibir una educación convencional.
El siglo XIX y la aparición de los sistemas
nacionales de escolarización:
El siglo XIX fue el período en que los sistemas
nacionales de escolarización se organizaron en el Reino
Unido, en Francia, en
Alemania, en
Italia, España y otros países europeos. Las
nuevas naciones independientes de América
Latina, especialmente Argentina y
Uruguay,
miraron a Europa y a Estados Unidos
buscando modelos para
sus escuelas. Japón
que había abandonado su tradicional aislamiento e
intentaba occidentalizar sus instituciones, tomo las
experiencias de varios países europeos y de Estados Unidos
como modelo para el establecimiento del sistema escolar y
universitario moderno.
El más influyente seguidor de Rousseau fue
el educador suizo Johann Pestalozzi, cuyas ideas y
prácticas ejercieron gran influencia en las escuelas de
todo el continente. Su principal objetivo era adaptar el
método
de enseñanza al desarrollo natural del niño. Para
lograr este propósito consideraba el desarrollo
armonioso de todas las facultades del educando (cabeza,
corazón y manos).
El siglo XX: la educación centrada en la
infancia:
A comienzos del siglo XX la actividad educativa se vio
muy influenciada por los escritos de la feminista y educadora
sueca Ellen Key. Su libroEl
siglo de los niños(1.900) fue traducido a
varias lenguas e inspiró a los educadores progresistas
en muchos países. La educación progresista era un
sistema de enseñanza basado en las necesidades y en las
potencialidades del niño más que en las
necesidades de la sociedad o en los preceptos de la
religión.
Estados Unidos ejerció una gran influencia en
los sistemas educativos de los países de América Latina. El siglo XX ha estado
marcado por la expansión de los sistemas educativos de
las naciones industrializadas de Asia y
África. LA educación básica obligatoria es
hoy prácticamente universal, pero la realidad indica que
un amplio número de niños
(quizá el 50% de los que están en edad escolar en
todo el mundo) no acuden a la escuela.
La pedagogía como movimiento histórico, nace en la
segunda mitad del siglo XIX. Reconoce serios antecedentes
hasta el siglo XVIII, pero se afirma y cobra fuerza
en el siglo XX, particularmente después de la
primera
Guerra Mundial (1.914 – 1.918). Sin embargo, la
pedagogía general, combinada con la historia, tiene
entre sus misiones la de intentar un esquema que haga las
veces de brújula para orientar a los educadores en
el laberinto de los sistemas y técnicas pedagógicas que
surcan nuestra época. El pensamiento pedagógico puede decirse
que comenzó su desarrollo desde los propios albores
de la humanidad. El si mismo no es más que una
consecuencia de su devenir histórico, en
correspondencia con la necesidad del ser humano de
trasmitir con eficiencia y eficacia
a sus congéneres las experiencias adquiridas y la
información obtenida en su
enfrentamiento cotidiano con su medio natural y
social. Las ideas pedagógicas abogan en ese momento
crucial de la historia del ser humano como ente social por
la separación en lo que respecta a la
formación intelectual y el desarrollo de las
habilidades y las capacidades que habrían de
lograrse en aquellos hombres en que sus tareas principales
no fueran las de pensar, sino las requeridas para el
esfuerzo físico productivo, tales ideas
pedagógicas debían insistir lo suficiente
para lograra en la práctica que la mayoría o
la totalidad de la "gran masa laboriosa" aceptara esa
condición de desigualdad. Con estas concepciones es
que surgen las denominadas escuelas para la
enseñanza de los conocimientos que se poseían
hasta ese momento para el uso exclusivo de las clases
sociales selectas, asignándoseles a las clases
explotadas, como única salida de sobre vivencia, el
papel protagónico de la realización del
trabajo físico. Tales concepciones e ideas pedagógicas,
conjuntamente con las cualidades que deben poseer tanto el
alumno como el maestro, aparecen en manuscritos muy
antiguos de China,
la India y Egipto. El desarrollo del pensamiento pedagógico
tiene lugar en Grecia y Roma con
figuras tan sobresalientes como Demócrito,
Quintiliano, Sócrates, Aristóteles y
Platón. Este último aparece en
la historia como el pensador que llego a poseer una
verdadera filosofía de la educación. El
pensamiento pedagógico emerge con un contenido y una
estructura que le permite alcanzar un cuerpo
teórico verdadero. En el
renacimiento la pedagogía figura ya como una
ciencia
independiente. Entre 1.548 y 1.762 surge y se desarrolla la
Pedagogía Eclesiástica, principalmente la de
los Jesuitas, fundada por Ignacio de Loyola y que
más tarde, en 1.832, sus esencialidades son
retomadas para llegar a convertirse en el antecedente de
mayor influencia en la pedagogía
tradicional. La pedagogía eclesiástica tiene como
centro la disciplina, de manera férrea e
indiscutible, que persigue, en última instancia,
afianzar cada vez más el poder
del Papa, en un intento de fortalecer la Iglesia
ya amenazada por la Reforma Protestante. Se puede decir que la pedagogía
tradicional, como práctica pedagógica ya
ampliamente extendida alcanza su mayor grado de esplendor,
convirtiéndose entonces en la primera
institución social del estado nacionalista que le
concede a la escuela el valor
insustituible de ser la primera institución social,
responsabilizada con la educación de todas las capas
sociales. Es a partir de este momento en que surge la
concepción de la escuela como la institución
básica, primaria e insustituible, que educa al
hombre
para la lucha consciente por alcanzar los objetivos que persigue el
Estado, lo que determina que la Pedagogía
Tradicional adquiera un verdadero e importante carácter de Tendencia
Pedagógica, en cuyo modelo estructural los objetivos se presentan de manera tan solo
descriptiva y declarativa más dirigidos a la tarea
que el profesor debe realizar que a las acciones
que el alumno debe ejecutar sin establecimiento o
especificación de las habilidades que se deben
desarrollar en los educandos, otorgándoles a
éstos últimos el papel de entes pasivos en el
proceso
de enseñanza al cual se le exige la
memorización de la información a él
transmitida, llevándolo a reflejar la realidad
objetiva como algo de quienes aprenden. La Tendencia Pedagógica Tradicional no
profundiza en el conocimiento de los mecanismos mediante los
cuales se desarrolla el proceso
de aprendizaje. Ella modela los conocimientos y
habilidades que se habrán de alcanzar en el
estudiante, por lo que su pensamiento teórico nunca
alcanza un completo desarrollo. La información la
recibe el alumno en forma de discurso
y la carga de trabajo práctico es mínima sin
control
del desarrollo de los procesos
que subyacen en la adquisión del conocimiento, cualquiera que sea la naturaleza
de éste, lo que determina que ese comportamiento tan importante de la medición del aprendizaje que es la
evaluación esté dirigido a
poner en evidencia el resultado alcanzado mediante
ejercicios evaluativos meramente reproductivos, que no
enfatizan, o lo hacen a menor escala,
el análisis y el
razonamiento. La Tendencia pedagógica Tradicional tiene,
desde el punto de vista curricular un carácter racionalista
académico en el cual se plantea que el objetivo
esencial de la capacitación del hombre es que el
mismo adquiera los instrumentos necesarios que le permitan
tan solo intervenir en la en la tradición cultural
de la sociedad; no obstante, esta tendencia se mantiene
bastante generalizada en la actualidad con al
incorporación de algunos avances e influencias del
modelo psicológico del conductismo que surge y se desarrolla en el
siglo XX. Esta teoría resulta ineficiente y
deficiente en el plano teórico, por cuanto ve a
éste como un simple receptor de información,
sin preocuparse de forma profunda y esencial de los
procesos
que intervienen en las asimilaciones del
conocimiento. La preocupación por lo educativo
constituye, justamente, una de las características de la
pedagogía de hoy: no siempre adopta una forma
sistemática, ni se integra en una rígida
concepción científica, sino que aparece junto
a otras reflexiones en el sentido estricto del
término.
La
educación es un derecho humano fundamental, y es inherente a todos los niños y
niñas. Es crucial para nuestro desarrollo como individuos y de la sociedad, y
contribuye a sentar los cimientos para un futuro fructífero y productivo.
Velando por que los niños y niñas tengan acceso a una educación de calidad,
basada en los derechos fundamentales y en la igualdad entre los géneros,
estamos creando una onda expansiva de oportunidades que incidirá en las
generaciones venideras.
La educación contribuye a mejorar la vida y a erradicar el círculo
vicioso de la pobreza y la enfermedad, allanando el terreno para un desarrollo
sostenible. A través de una educación básica de calidad, los niños y niñas
adquieren el conocimiento y las aptitudes necesarios para adoptar formas de
vida saludables, protegerse del VIH/SIDA y otras
enfermedades de transmisión sexual, y asumir un papel activo en la toma de
decisiones de índole social, económica y política a medida que transitan desde
la adolescencia a la edad adulta. Los adultos que han recibido una formación
suelen tener menos descendencia, están más informados acerca de las prácticas
óptimas para criar a su progenie y se preocupan de que sus hijos e hijas
comiencen la escuela a su debido momento y de que estén preparados para
aprender.
Además,
un método educativo basado en los derechos fundamentales puede abordar algunas
de las desigualdades más arraigadas en la sociedad, debido a las cuales
millones de menores de edad, en especial niñas, se ven condenados a una vida
desprovista de una educación de calidad, y en consecuencia, a una vida de
oportunidades perdidas.
UNICEF
trabaja incesantemente con el fin de asegurar que todos los niños y niñas -con
independencia de su género, etnicidad, su entorno y circunstancias socio económicas- tengan acceso a una educación de calidad. Nuestro objetivo
primordial es lograr la igualdad entre los géneros y eliminar las disparidades
de todo tipo. Nuestros innovadores programas e iniciativas van dirigidos a esos
niños y niñas de todo el mundo que se hallan en situación de desventaja: los
excluidos, los vulnerables y aquellos a quienes nadie ve.
Colaboramos
con una amplia variedad de aliados a escala local, nacional e internacional al
objeto de alcanzar las metas relativas a la educación y la igualdad entre los
géneros previstas en la Declaración del Milenio 6 y en la Declaración sobre Educación para Todos, y de
generar los cambios estructurales básicos necesarios para conquistar la
justicia social y la igualdad para todos.
En
el mundo hay demasiados niños y niñas desescolarizados o que reciben una educación
intermitente o deficiente. Cada uno de estos niños y niñas tiene un sueño que
quizás no se cumpla nunca y un potencial que quizás jamás se desarrolle.
Garantizando que todos los niños y niñas tienen acceso a una educación de
calidad sentamos los cimientos para el desarrollo, la transformación, la
innovación, la oportunidad y la igualdad.
Sea
en tiempos de crisis o de paz, en las ciudades o en aldeas remotas, nuestros
esfuerzos se consagran a la consecución de un objetivo fundamental y de
carácter no negociable: una educación de calidad para todos.